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El Ávila

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La empresa privada se integra al
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La interacción con nuestro vecino depende de nosotros >>

Los Incendios
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50 % del territorio venezolano, está protegido por las Áreas Bajo Régimen de Administración Especial (ABRAE), que son espacios destinados a la preservación y protección de ecosistemas representativos y a veces únicos, para que pueden ser estudiados y la vida continúe sus procesos evolutivos y se mantenga la diversidad biológica. Generalmente, estos parajes son fuente de recursos vitales como el agua, entre otros, y de gran belleza escénica. Dentro de estas áreas protegidas se encuentra el Sistema Nacional de Parques y Monumentos Naturales, espacios, donde está permitida la recreación. Los paseos ecoturísticos, las actividades educativas, la investigación científica e incluso la publicidad. En Venezuela contamos con 43 parques nacionales y 21 monumentos naturales, (fig 1). El territorio dedicado a los Parques Nacionales y los Monumentos es de un total de 14.250.000 Ha. Tal extensión, para los países de la Comunidad Europea, o Japón, es un lujo impensable. Afortunadamente, aunque quizás un poco tarde, el concepto de desarrollo, y la utilización de los recursos naturales ha cambiando en los últimos años. Los errores de un crecimiento económico de espaldas al manejo sustentable de los recursos, ha comenzado a cobrarnos la factura y finalmente, la salud del planeta es algo que nos incumbe a todos. Y es así que Venezuela ha firmado y ratificado 16 convenios internacionales donde el Estado se compromete, a velar por los recursos naturales, con lo cual nuestra responsabilidad no solamente es con nuestras generaciones futuras sino también con las del mundo. Inparques ha cambiado la concepción de su trabajo y ahora los Parques Nacionales y Monumentos Naturales, son objeto de mayor relevancia nacional, pues de acuerdo a la nueva concepción, se administran territorios estratégicos y no simplemente recursos. Lo que se traduce en una dimensión distinta y más comprometida con la soberanía de los recursos que se encuentren en dichos territorios. Ambiente quiere aportar a sus lectores una información que les permita valorar, conocer, admirar y disfrutar nuestros Parques Nacionales. En cada edición visitaremos un Parque Nacional. En esta número le corresponde al Ávila, el compañero diario de los que vivimos en del Distrito Federal o en los Estados Miranda o Vargas. A pesar de la cotidianidad, muchas personas desconocen al vecino más generoso: el Parque Nacional el Ávila. Debido a su situación geográfica y a las variaciones de altitud el Parque el Ávila presenta una variedad de paisajes que van desde zonas secas y calurosas hasta zonas húmedas, frías y secas. Alexander Von Humboldt fue uno de los primeros en describir la existencia de subpáramos a muchos kms. de distancia de los Andes. (Humboldt y Bonpland ascendieron al Pico Oriental el 2 de enero de 1800). Esta gran variedad altitudinal, trae como consecuencia una riqueza biológica, que aún ni siquiera esta totalmente inventariada, mucho menos estudiada. De igual manera, el Parque tiene una variedad de paisajes que constituyen un patrimonio invalorable. La vertiente sur es la mas visitada y consecuentemente la mas conocida, sin embargo, El Ávila sigue guardando muchos tesoros tanto científicos como escénicos que aún no conocemos. Para disfrutar de su visita al parque le recomendamos planificar su paseo con antelación, solicite toda la información que requiera sobre caminerías, accesos, grados de dificultad de los senderos, e incluso mapas y el tiempo calculado para el recorrido de ida y vuelta. Esta información está disponible en la Biblioteca "Ricardo Gondelles" ubicada en la sede Inparques en la Av. Rómulo Gallegos, muy cerca de la estación del metro del Parque del Este, allí encontrarán desde folletos de consulta hasta información de carácter técnico. La población autóctona más conocida es Galipán, donde se cultivan flores, además están Hoyo de la Cumbre y Corozo, ubicadas del lado oeste y en la vertiente norte. Estas poblaciones estaban establecidas antes de que el parque fuese decretado como tal en 1958.

El vecino de siempre
Mucho antes de la llegada de los españoles, el valle estuvo habitado en la parte central por los indios Caracas, al oeste estaban los Toromaimas, al suroeste los Teques, al este y al sur estaban los Mariches y Guarenas, no se sabe cual grupo se refería a las montañas como wariare- pano, explicación que ofrece en su libro El Ávila, el profesor Bruno Manara. Sin embargo, continua Manara, Juan de Pimentel gobernador y cronista acuño el nombre Guaraira Ripano. Lo cierto es que los habitantes del valle, defendieron su territorios contra los españoles hasta que, en 1567 Diego de Lozada logró fundar a Santiago de León. Los indígenas reprimidos nunca dejaron de revelarse, hasta que las enfermedades traídas por los europeos acabaron con los indígenas. Muertos los indígenas, el nombre que se le dio a las montañas fue la sierra. En 1573 un alférez llamado Gabriel de Ávila, que llegó a ser gobernador, se le otorgó, sobre el terreno conquistado, un lote dentro del cual cultivó trigo. El producto fue de buena calidad y se fue acuñando la fama del trigo que se cultivaba en la sierra de Ávila.

La creación del Parque Nacional
En un documento citado por los autores Jesús Pereira y Pedro Aso, presentado por Manuel González Vale en la II Convención de Ingenieros Agrónomos en 1954, se señala que desde 1941 se comenzaron los intentos para la creación del Parque Nacional El Ávila. Así pues el documento indica que Esteban Delgado, Ignacio Busca Gabilondo y Miguel Parra Penzini sometieron a consideración de la autoridad de Tierras Bosques y Aguas un informe en el cual expresaron que " en el Distrito Federal la serranía del Ávila por su proximidad a la capital de la nación, así como por la belleza de sus paisajes ameritaba ser declarada Parque Nacional". Unos años más adelante, 1949 Tobias Lasser también expuso ante la I Convención Nacional Forestal, en Barquisimeto, la idea de unir unas 13 fincas pertenecientes al Ministerio de Agricultura y Cría con otras que podían comprarse para lograr un área continua que pudiera ser un parque nacional. En 1952 se realizó la I Convención sobre Conservación Urbana, la cual recomendó al Ejecutivo Nacional declarar a la Serranía del Ávila, en sus dos vertientes parque nacional. En 1953 se crea lo que hoy sería, una ONG vinculada a la Serranía del Ávila, fue la Sociedad amigos del Ávila, quienes velaban por la riqueza y la belleza de la montaña. Finalmente el 12 de diciembre de 1958 fue decretado lo que hoy conocemos como Parque Nacional El Ávila. Educación: base segura para logros perdurables La administración de un parque es algo muy complejo, costoso y que requiere de la participación de sus usuarios y visitantes. Las 85.192 Ha, del Ávila, son vigiladas por 45 guarda parques, desde 22 puestos y 8 vehículos. Consciente de lo que ello significa, la Dirección de Programas Especiales, bajo la conducción de Sol Espinoza de Rodríguez, está haciendo énfasis en el desarrollo de varios programas educativos. El más ambicioso es el Plan de Acción Guaraira Ripano. Este plan contempla la unificación de diversos sectores (Guardia Nacional, alcaldías, Bomberos del Dtto. Federal y del Este, Ministerio de Educación, grupos ambientalistas organizados, escuelas y voluntarios) para combatir mediante acciones permanentes: incendios, llevar a cabo jornadas de reforestación y saneamiento y consolidar la participación ciudadana. Espinoza de Rodríguez afirma que sin el componente educativo es muy difícil alcanzar logros perdurables, señala que además del Plan de Acción Guaraira Ripano, "se cuenta con otros programas educativos: El Ávila va a la escuela, dirigido a la escuela primaria, La Universidad y El Parque, para los estudiantes y profesores universitarios, el Programa de extensión comunitaria, que se desarrolla en las comunidades autóctonas de Galipán, Hoyo de la Cumbre y el Corozo y próximamente tendremos otro programa que es el "Guarda Parquitos". Este programa ya ha sido probado e incluso gano un premio internacional, pero hasta ahora se ha implementado sólo en el Parque Laguna de Tacarigua. Todos estos programas se trabajan con voluntarios y con la Guardia Nacional. Para participar en estos programas, se debe dirigir una comunicación a la Dirección de Programas Especiales, a la siguiente dirección: Dirección General Sectorial de Parques Nacionales, Av. Rómulo Gallegos. Sta. Eduvigis. Caracas, Edo. Miranda. También el fax: (0212) 285 3070 es una buena vía para hacer llegar sus solicitudes y comunicarse con nosotros".

La empresa privada se integra al trabajo por El Ávila
Sol Espinoza de Rodríguez agradece la ayuda que el parque ha recibido de la industria privada: "Vale la pena mencionar el programa que tenemos con la CocaCola, a través de su producto Chinotto, y el fideicomiso que se derivó de la campaña: Una Mano para El Ávila, que surgió cuando los incendios de la temporada pasada. Se logró reunir 40 millones de Bolívares. Con ese dinero se va a completar el corta fuego verde, es decir con grama, de Catuche, de Sebucan, y el reacondicionamiento de 35 Kms de caminos de excursionistas. Otras empresas también nos están ayudando por ejemplo: tenemos una parte del corta fuego verde de Galindo que es mantenida por Procter and Gamble, otra parte en Chacaito que es mantenida por Palmaven. La cadena de super mercados Excelsior Gamma señalizó una zona del parque. En estos momentos, estamos buscando apoyo para la limpieza de los 22 Kms del corta fuego que va sin vegetación, y estamos seguros que vamos a conseguir ese apoyo".

La Alcaldía de Chacao tambien participa
La Aladía de Chacao también está colaborando en Sabas Nieves, en el área de ejercicios y está trabajando junto con Inparques para el proyecto del Centro de Información de Sabas Nieves 1. El Ávila tiene un gran poder de convocatoria, este gran vecino que todos los días nos proporciona parte del oxígeno que respiramos, merece de todo nuestro esfuerzo y respeto, de su bienestar depende el nuestro.

La interacción con nuestro vecino depende de nosotros
La percepción de inalterabilidad que nos proporciona el parque no es cierta. El parque es un organismo vivo, y como tal tiene cambios propios, inherentes a sus procesos y otros producidos por la intervención del hombre. Una de las intervenciones más acertadas ha sido el plan de reforestación con especies autóctonas, que se ha venido realizando regularmente desde hace varios años. El año pasado, desde su inicio el Día del Árbol, (30 de mayo), hasta su culminación el 31 de septiembre, se sembraron 17.784 plantas, en 47 jornadas, donde participaron colegios, alcaldías, grupos religiosos, empresas privadas y entes gubernamentales. Otras intervenciones no son tan constructivas, y hoy la basura dejada por los visitantes es un problema que se manifiesta de diversas maneras: contribuye al crecimiento de especies como ratas, cucarachas, zamuros, con lo cual se afecta a las poblaciones naturales, y algunos desechos como el plástico perduran, ya que no puede ser degradado. La descomposición de los desechos, puede afectar la salud de los animales y visitantes. Si la basura es dejada cerca de cursos de agua, puede contaminarla y llevar las consecuencias, quebrada abajo, muy lejos de su origen. Por ello recomendamos que cuando regrese de su paseo, traiga sus desechos hasta donde pueden ser recolectados sin causar daños, ni problemas al ambiente. Otra de las intervenciones problemáticas, es la cacería furtiva, sobre todo hacia el lado este del parque, que está afectando a especies como el venado , la lapa, el báquiro. El placer de matar cualquier especie animal está muy ligado al sentimiento de poder y exaltación del ego, que otorga un arma. Generalmente el cazador piensa que "una pieza" menos no va a ocasionar daño a una población. No hay manera de saber si esa pieza es "la crucial" en el rompecabezas del ecosistema. El cazador no hace una encuesta previa para saber si el ejemplar es macho o hembra, y mucho menos conoce el papel de ese ejemplar dentro de la cadena de la vida. Inparques ha tomado medidas legales, porque esta actividad esta prohibida dentro de los terrenos de cualquier Parque Nacional. La penalización va desde Bs. 50.000, hasta el decomiso del arma y privación de la libertad. La lista de inconvenientes, suscitadas por la intervención humana, no estaría completa si no mencionamos la extracción de especies animales y vegetales, la extracción de madera, las invasiones y la expansión de las fronteras agrícolas. No podemos dejar de mencionar a los perros, que alguna vez fueron domésticos y que por abandono o perdida, están hoy dentro del parque y constituyen un peligro tanto para los visitantes, como para otras especies que ahora cuentan con otro depredador. Otros amigos que están causando daño, aunque no lo parezca, son los ciclistas montañeros, quienes tomando las caminerías como ciclorutas, están erosionando los suelos con los cauchos de tacos, usados comúnmente en este tipo de bicicletas montañeras. Los ciclistas de montaña, por lo general van en grupos y cuando bajan pueden alcanzar altas velocidades, constituyéndose un peligro para los excursionistas. Hasta ahora las caminerías que confrontan este problema son: El estribo de Duarte, Pajaritos, La Julia y Lomas del Viento. Este tipo de deporte no está permitido dentro del parque y la multa mínima es desde Bs. 50.000. La penalización puede incluir el decomiso de la bicicleta.

Los Incendios
A partir de la situación atípica que se presentó la temporada de sequía pasada, que en 72 horas el país estaba en llamas, se conformó un comando unificado integrado por la Guardia Nacional, como encargado de todo lo que es guardería ambiental, Defensa Civil, Inparques y el Ministerio del Ambiente. Después de la crisis, el comando presentó un informe a la Asamblea Nacional y por exigencias de la misma A.N., se elaboró un plan de trabajo que hoy se conoce como El Plan Nacional Unificado para la Prevención y Combate de Incendios Forestales. Este plan busca combatir los incendios mucho antes de que se produzcan, haciendo énfasis en la prevención, pues el manejo acostumbrado era muy reactivo y poco efectivo. La Comisión de Ambiente y la de Finanzas de la A.N. por unanimidad votaron a favor de que se promulgue un decreto ley, específicamente para que la labor propuesta por estos organismos pueda ser llevada a cabo. Los incendios son un problema del país no de un parque en particular. El plan en concreto sugiere cuatro (4) áreas básicas de atención: equipamiento, infraestructura, capacitación y divulgación. Con esto se espera que estemos preparados para la próxima temporada de sequía. De hecho en noviembre en el sector Los Venados, se terminó el curso de capacitación contra incendios para guarda parques y bomberos. Estos parcipantes serán a su vez los instructores en el Parque Henri Pittier y en Mochima de otros compañeros que podrán actuar mejor y más efectivamente contra las llamas. Nosotros podemos ayudar a evitar incendios, recolectando nuestra basura, evitando que vidrios, metales o colillas sean la fuente de desastres, y utilizando el 800 AVILA para denunciar y notificar sobre incendios y problemas que veamos en el parque.

Sitios Ramsar en Venezuela
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